Pero, ¿hubo alguna vez un ayer dorado?

Mientras el presente nos abruma con sus desafíos, el pasado consiste en una colección de problemas resueltos. Por eso nos encanta.

Una de las frases más intrigantes de la literatura universal es la que remata los cuentos de hadas: “Y vivieron felices para siempre”. ¿De verdad? Cuando era niño no le prestaba mucha atención, fascinado como estaba por las aventuras que la precedían. Pero ahora me parece que resultaría igualmente fascinante que los autores nos dieran más detalles sobre cómo se las arreglaban el Príncipe Azul y la Bella Durmiente (o la Cenicienta o Blancanieves) para ser felices para siempre.

Esa frustrante vaguedad es, por desgracia, deliberada. Si una vez caído el telón asomáramos la cabeza por debajo, comprobaríamos que discuten, lloran y sufren dudas similares a las que nos desasosiegan a nosotros.

El filósofo Alan Jay Levinovitz sostiene que tanto estos relatos infantiles como su versión para adultos (las arcadias populista, islamista, nacionalista) responden a un mismo esquema: “El mundo es un lugar angustioso e incierto, pero si te atienes a una serie de reglas y eliminas al fiero dragón o a los parientes indeseables (o en la versión para adultos, a los neoliberales salvajes, a los infieles y a los inmigrantes), las cosas volverán a ser como antes.

¿Y cómo eran las cosas antes? Algunos de los nostálgicos más vociferantes son los seguidores de Trump, así que el Daily Show envió a un puñado de corresponsales a uno de sus mítines para averiguar cuándo había sido América grande y, aunque no existe unanimidad, la respuesta más frecuente parece localizar la era dorada en los 50.

La narrativa de la nostalgia ofrece, sin embargo, una debilidad fatal, y es que se refiere a momentos concretos, cuyos prodigios pueden contrastarse. Y cuando uno se toma la molestia de hacerlo, como el periodista Jason Feifer, se desliza por una pendiente resbaladiza que ya no se detiene en 5.000 años. Porque los 50 no estaban libres de preocupaciones: había tensiones raciales, caza de brujas, Guerra Fría… En definitiva, muchos opinaban entonces que los años 20 habían sido más alegres, pero de nuevo los medios de la época lo desmienten. “La vida va demasiado deprisa”, titulaba en 1923 el New York Times, y criticaba que el automóvil y el teléfono nos hubieran arrebatado el sosiego de antes. Claro que “antes” era finales del XIX, cuando el tren desbancó a la diligencia, los médicos alertaban de que el cuerpo humano no estaba preparado para viajar a velocidades superiores a los 40 kilómetros por hora y nuestros tatarabuelos sucumbían a la neurastenia por culpa del estrés…

Feifer sigue remontándose y en cada periodo encuentra un afán diferente, pero idéntica añoranza de un dorado ayer, hasta llegar a los primeros registros escritos: las tabillas cuneiformes, una de las cuales recoge un poema sobre “otro tiempo” en el que “no había serpiente ni escorpión, no había hiena, no había león; […] no había miedo ni terror” y, en suma, “el hombre no tenía rival”.

“La vida”, explica Ortega y Gasset, “es eso que tenemos que hacer aquí y ahora. Eso […] variará sobremanera en las diversas épocas […], pero sea una cosa u otra, lo que no varía es que no está hecho, sino que tenemos que hacerlo, y esto es lo que de vida tiene. La vida es […] una maraña de problemas […] en cuya trama procelosa, queramos o no, braceamos náufragos”.

Y mientras el presente nos abruma con sus desafíos, el pretérito consiste en pruebas superadas, como la agricultura, que hoy está mecanizada, o la caza, que se practica con modernas escopetas. “Las vidas del pasado no son […] vidas en el propio sentido de la palabra: son cuentos que nos cuentan sobre vidas que fueron”. Para quienes tuvieran que vivirlas, serían tan descomunales como matar un dragón con una espada desnuda, pero para nosotros son encantadores cuentos de hadas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s