La crisis no perjudica gravemente la salud

Las recesiones son periodos de pesimismo, ingresos menguantes y suicidios, pero lo que de verdad mata es la abundancia

El British Medical Journal dice que la austeridad está poniendo vidas en peligro. “Durante cinco años, las políticas [de España] para resolver la crisis han atendido solo los indicadores económicos”, se lamenta Martin McKee, responsable de un estudio que acaba de publicar la prestigiosa revista. McKee y otros colegas han entrevistado a 34 enfermeros y médicos de Cataluña y los han encontrado “chocados, aletargados y desilusionados”. También han detectado un aumento de las depresiones y los suicidios, y no descartan que se disparen los casos de VIH y tuberculosis.

Es lo que cabría esperar de una crisis, ¿no? Los recortes en hospitales y servicios sociales reducen la cobertura sanitaria y dejan desamparados a los más vulnerables…

Pero lo cierto es que McKee y compañía aportan datos únicamente sobre suicidios y depresiones. El resto son especulaciones. Y hay que decir que, contra lo que indica el sentido común, carecen de base empírica, porque no existe la menor evidencia de que la salud empeore durante las recesiones.

Como explican los investigadores de la Universidad de Michigan José A. Tapia y Ana V. Diez en Life and death during the Great Depression (Vida y muerte durante la Gran Depresión), “el análisis de varios indicadores revela que la salud de la población no solo no empeoró, sino que mejoró […] entre 1930 y 1933. A lo largo de ese periodo, la mortalidad se redujo para casi todos los tramos de edad, y se observaron aumentos en la esperanza de vida de varones, mujeres, blancos y no blancos (con este último grupo figurando entre los más beneficiados)”.

La única excepción a ese patrón fueron los suicidios, aunque “no suponen ni el 2% de los fallecimientos”.

Naturalmente, la malnutrición crónica no mata de forma inmediata, pero ¿no podría dejar secuelas que se manifestaran después? Tampoco. El examen de periodos prolongados no ha podido “documentar estos efectos a largo plazo de las recesiones en la mortalidad”, escriben.

Lo que es malo para la salud es la abundancia. “En general”, dicen Tapia y Diez, “nuestros resultados muestran que los años de crecimiento están relacionados bien con un empeoramiento de la salud, bien con una ralentización de su secular mejora”. Y es lógico si lo piensan, porque “las expansiones se asocian con un mayor consumo de tabaco y alcohol, con menos horas de sueño y con un aumento del estrés causado por los horarios excesivos”. Todo esto tiene “consecuencias adversas”, especialmente entre aquellas personas que sufren algún tipo de afección crónica.

Además, los accidentes de tráfico o laborales son mucho más frecuentes durante los auges, igual que es más intensa la emisión de los contaminantes responsables de trastornos respiratorios y cardiovasculares.

“Las recesiones son periodos de pesimismo, ingresos menguantes y malestar social”, concluyen Tapia y Diez, pero no se caracterizan por el empeoramiento de la salud. Al contrario. Incluso sugieren profundizar en el estudio de los mecanismos que explican sus “efectos beneficiosos”, para amortiguar los “impactos adversos” de las expansiones.

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4 Respuestas a “La crisis no perjudica gravemente la salud

  1. Hay una teoría de que en tiempos de dificultad se disparan mecanismos de supervivencia, sube el tono vital y mejora la capacidad cognitiva. Es conocido que hay una proporción significativa de gente (en torno al 25%) que ante situaciones de peligro reaccionan con una agudización inmediata de la capacidad cognitiva, una especie de lucidez especial, de sangre fría espontánea por el dispararse del sistema de alerta fisiológico. Es exactamente lo contrario de la gente que ante el peligro se “tetanizan” y quedan fascinados esperando. La crisis es ante todo estado de riesgo quizá no inminente, por lo que esos mecanismos naturales de defensa tienen tiempo de actuar incluso en los más cobardicas.

    Un saludo

    • Para Nietzsche, el sufrimiento era una afirmación de la vida. De acuerdo con su teoría, la crisis debería hacer que nos sintiéramos más vivos. Pero, como decía otro gran filósofo, Yogi Berra, “en teoría, no hay diferencia entre la teoría y la práctica; en la práctica, sí la hay”. Gracias por tu comentario.

  2. También la leona en la sabana estará mejor capacitada para la caza después de un tiempo sin comer, que le permita desprenderse de sus acúmulos de grasa y sea puro músculo. Y también el guepardo correrá a mayor velocidad tras sus presas después de un tiempo en ayunas. Y no dudo que la sociedad española saldrá beneficiada tras la crisis que ahora sufrimos, desprendiéndose de organismos duplicados o triplicados e improductivos.

  3. Al final, nunca sabe uno lo que de verdad le conviene. Muchas veces, mirando hacia atrás, me sorprendo recordando con nostalgia tiempos que en su momento viví con disgusto. Decía Teresa de Jesús que “se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas”, y tenía más razón que una santa. Y Wilde añadió siglos más tarde: “En este mundo sólo hay dos tragedias. Una es no conseguir lo que se desea; otra, conseguirlo”. Un saludo.

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